Para una extracción segura de humo y el conforme al Reglamento COSHH, la tecnología de extracción inferior es la solución ideal allí donde la extracción de polvo y humo suponga un problema. Esto se debe, sencillamente, a que las tecnologías alternativas extraen los gases y los residuos hacia arriba, de modo que pasan por la cara del operador y, así, contaminan la zona de respiración, o porque resulta difícil utilizarlas manteniendo la productividad.

Es triste, pero el mercado de la extracción ha estado tradicionalmente dominado por diseños y procedimientos convencionales que en algunos casos funcionan, pero que con frecuencia no ofrecen una eficiencia financiera o de proceso real. Inevitablemente, gran parte de los sistemas se diseñan para adecuarse a problemas específicos a los que se enfrentan procesos individuales, pero dichos sistemas no funcionan correctamente con demasiada frecuencia, bien como resultado de un criterio de producción inadecuado, bien porque el cliente no puede o no quiere modificar el método de producción establecido para adecuarse a un sistema de extracción.

Sin embargo, incluso cuando en el diseño de estos sistemas se aplican consolidados criterios de velocidad para campanas y brazos, con frecuencia no se sabe si funcionarán o no para la tarea específica hasta que se ponen en marcha. Para entonces, claro está, el cliente ha realizado una inversión considerable, que puede no solo ser monetaria si afecta a la seguridad medioambiental, la salud y el tiempo de inactividad. Según nuestra experiencia, son numerosos los problemas que hay que tener en cuenta y, entre ellos, está la “manejabilidad”. Incluso aquellos sistemas que parece que funcionan correctamente eliminando residuos y gases, a menudo resultan inutilizables en términos de mantenimiento de la productividad, ya que requieren de un ajuste y/o atención casi constantes. De hecho, eso es lo que sucede a menudo con las soluciones de “brazo flexible”, que en muchos casos tienden a ser instalaciones que lo atrapan todo, pero no sirven para nada. Por el contrario, una mesa autoaspirante de extracción inferior (o banco de extracción inferior) es capaz de eliminar estos molestos factores en la mayoría de los casos, cubriendo las necesidades del usuario final de frente. Fundamentalmente, son pocos los tipos de polvo y humo que presentan una flotabilidad natural significativa. Aparte de la velocidad inherente que adquieren, por ejemplo, mediante el amolado con una rueda de esmerilar, o como consecuencia del calor que reciben en el proceso de soldadura, prácticamente todas las sustancias contaminantes son más pesadas que el aire. Como consecuencia, bajan al suelo en cuanto desaparece cualquier tipo de velocidad de flotabilidad inducida.

Por tanto, no tiene sentido esperar que la sustancia contaminante se pueda recoger a una distancia práctica de su fuente para permitir un trabajo continuado (por ejemplo, a 400 mm de una ranura o a 600-800 mm de una campana extractora) cuando, en la mayoría de los casos, la gravedad ha ganado la batalla mucho antes. *

Incluso el humo de soldadura pierde su flotabilidad de forma extremadamente rápida cuando se mezcla con aire ambiente, y lo hace a velocidades increíblemente reducidas.

Así pues, es mucho mejor “dejarse llevar” y arrastrar las sustancias contaminantes conforme a lo previsto por la naturaleza: ¡hacia abajo! Previsiblemente, muchos proyectos de extracción diseñados por ingenieros experimentados que utilizan métodos recomendados en los libros de texto simplemente fallan porque no funcionan correctamente para un problema específico o, lo que es peor, porque han sido diseñados para una aplicación muy distinta. Por lo general, dichos proyectos incluyen la instalación de un brazo u otra iniciativa de extracción de polvo en la que la velocidad superficial es, por ejemplo, demasiado baja para capturar el polvo y la velocidad del “conducto”/brazo es insuficiente para arrastrar residuos. O quizás esperan de verdad conseguir una captura eficaz del humo a 400-500 mm de la fuente con un sistema de ranuras.

Los sistemas de extracción inferior que están correctamente diseñados son predecibles. Se puede realizar una demostración in situ o en la sala de exposición para el proceso real y a velocidades reales y, por tanto, los volúmenes se pueden ajustar de forma fácil y rápida para adecuarse a la tarea específica del cliente. Aunque, con frecuencia, en los sistemas de extracción se considera que nunca hay demasiado aire, lo cierto es que, con la misma frecuencia, el exceso de aire puede perjudicar el proceso y, de hecho, reduce la vida útil de los filtros y aumenta los costes operativos; por tanto, la capacidad de adecuar la necesidad de aire al suministro real es importante. Lo que es más importante, en la mayoría de los casos la mesa de trabajo existente se puede sustituir fácilmente por una mesa autoaspirante de extracción inferior, tanto si se necesita un puesto sentado operativo como si no (con nuestra solución AirBench, AirBench Ltd dispone de ambas variantes).

¡Basta con encender la mesa autoaspirante de extracción inferior AirBench para que funcione! Los operadores no tienen que manejarla, puesto que no es necesario realizar ajustes. De hecho, no resulta fácil dañarla mediante actos de sabotaje menores; por ejemplo, el vaciado parcial de una unidad casi siempre conlleva un mejor rendimiento en la zona de trabajo y aumenta la velocidad de extracción inferior.

Incluso en las aplicaciones de soldadura, dicha acción no daña la protección de gas, ya que las velocidades empleadas para la captura eficaz del humo de soldadura son relativamente bajas y muchas instalaciones han demostrado que, aunque es una preocupación natural para los soldadores, lo cierto es que no tiene fundamento. Por otra parte, un elevado vacío en el soplete o la cercanía de otros brazos pueden ser un problema mucho mayor.

En nuestra opinión, la tecnología de extracción inferior es, en más del 90% de los proyectos que analizamos desde el punto de vista técnico, la mejor solución. Además, resulta económica y, a menudo, es más viable que las soluciones a medida basadas en respetados manuales como “Ventilación industrial” de la Asociación Estadounidense de Higiene Industrial (AGCIH). Obviamente, este manual detalla numerosas soluciones consolidadas y enfoques específicos para problemas particulares, pero incluso éstos pueden poner en riesgo al cliente y su inversión económica. Ese no es el caso de las soluciones listas para usar como AirBench, que superan las objeciones de los diseños a medida, a la vez que complementan, sin desafiar, las leyes de la gravedad, todo ello sin poner en riesgo ni al cliente, ni el proceso ni la inversión.

Referencias
*La HSE (EH55) considera que un brazo o campana de extracción solo funciona si se encuentra dentro del propio diámetro de la fuente de humo y que un sistema de ranuras solo funciona a una distancia de hasta 75 mm.